Dolores de cabeza y estrés: dos aliados de nuestro sufrimiento

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Hay diferentes tipos de cada persona pero lo que desencadena el estrés es uno de los enemigos más frecuentes, familiares y persistentes con los que todos tenemos que lidiar. Es un dolor de cabeza que parece ponernos una insoportable corona de espinas en la cabeza y que, justo cuando llega el momento de volver a casa al final de una jornada laboral, hace que se desvanezca.

Según varios estudios realizados en la Clínica Mayo de Estados Unidos

El estrés diario estira nuestros hilos como si fueran las cuerdas de un violín que toca la melodía del dolor y la angustia. Es música que resuena en nuestras cabezas marcando un ritmo lleno de sufrimiento.

Desde el punto de vista psicológico es un trastorno muy interesante de analizar. Estamos ante uno de los principales síntomas de estrés cuya anatomía emocional tiende no sólo a inmovilizar nuestra química cerebral sino también a alterar el equilibrio de los músculos de las vértebras y los nervios del cráneo, aumentando la tensión y en consecuencia el dolor.

En este artículo queremos explicar con más detalle de dónde viene este enemigo tan extendido y cómo combatirlo.

El dolor de cabeza y el eco de las emociones negativas acumuladas

Nuestro cuerpo recibe y canaliza el impacto de cada una de nuestras acciones. emoción si esto fue positivo o negativo . Esta no es una relación baladí porque la relación entre dolores de cabeza y estrés es el resultado de un mecanismo muy complejo en el que los neurotransmisores, los metabolitos, los nervios y el propio corazón ponen en marcha un mecanismo a veces realmente difícil de controlar.

Cuando tenemos que afrontar cualquier tipo de dolor es fundamental prevenirlo es aconsejable

Según un estudio realizado en la Universidad de Maryland en Estados Unidos, las cefaleas tensionales asociadas al estrés tienen un mayor impacto en mujer y a pesar de ser una de las dolencias más comunes, este tipo de dolor de cabeza es uno de los más subestimados de nuestro tiempo y el más difícil de tratar.

Sin embargo, como dicen en estos casos no hay nada mejor que conocer a tu enemigo para enfrentarlo con las mejores armas que deben adaptarse a tus características y necesidades. . De hecho, para este tipo de dolor de cabeza, un analgésico no siempre es la mejor solución; Es importante conocer otros métodos para tratarlo y sobre todo prevenirlo.

El mecanismo que causa los dolores de cabeza por estrés

Es importante subrayar que hasta la fecha no sabemos exactamente cómo se originan las cefaleas tensionales asociadas al estrés. Durante muchos años, los científicos creyeron que se debía principalmente al endurecimiento de los músculos de los hombros, el cuello, el cuero cabelludo y la mandíbula cuando estamos tensos.

Debemos recordar que el estrés y la ansiedad para nuestro cerebro son ante todo señales de alarma ante un riesgo del que debemos escapar. Nuestro parte más instintiva nos prepara para escapar mientras el racional nos bloquea, nos obliga a quedarnos quietos y por tanto ejerce sobre nosotros una fuerte tensión.

Según el sería la tensión muscular la que activa la liberación de determinados neurotransmisores como la serotonina que a su vez activa la sensación de dolor.

También es curioso pensar que cerebro ya no parecen recordar que es un estado de relajación y por eso el dolor continúa o incluso puede aumentar.

como lidiar

Como indicamos anteriormente, es fundamental buscar los métodos que mejor se adaptan a nosotros en función de nuestras necesidades. Con la ayuda de nuestro médico y estrategias adecuadas para combatir el estrés diario podremos gestionar mucho mejor este tipo de dolor tan común.

Por nuestra parte, te invitamos a tomar en consideración dos sencillos aspectos que podrían ayudarte y reflexionar sobre ellos.

    Conciencia: Establece un límite hasta el cual puedes llegar cada día.Un error que cometemos muy a menudo es llenar nuestra agenda de actividades. Pasamos el día haciendo listas de tareas pendientes. Quizás es hora de poner un límite: No me preocuparé por lo que no es importante No dejaré que esto o aquello me influya No dejaré que esa persona me siga molestando A las 6 de la tarde terminaré de trabajar y descansaré etc.
    Empieza y termina tu día de la misma manera: con calma. Puede que te parezca una tontería pero un gesto tan sencillo como levantarte media hora antes y disfrutar de un momento de silencio y relax meditación puede ayudarte a afrontar el día de una forma más equilibrada. Un hábito que sería bueno repetir también al final del día: recuerda relajarte y darte un tiempo para ti dos horas antes de irte a dormir.

Finalmente, el secreto está en encontrar esa longitud de onda con la que sintonizarnos para redescubrir la alegría de vivir y la tranquilidad interior. Sentirnos en paz en equilibrio y ante todo permitirnos vivir el presente y no quedar prisioneros del estrés que acelera nuestro corazón y anula por completo nuestras prioridades.

Los dolores de cabeza son sólo el primer aviso de lo que nos puede provocar el estrés o la ansiedad. Debemos aprender a prevenir este trastorno que, aunque común, sigue siendo muy peligroso.

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