Los trabajadores zombis pueden existir en cualquier contexto profesional. Y, seguro, habrás visto alguno de ellos más de una vez. Siempre parecen muy ocupados, pero en realidad lo único que hacen es delegar responsabilidades en otros. Son ineficientes, improductivos, pero saben ganarse la confianza de los jefes para crear entornos tóxicos y fallidos en los que sobreviven perfectamente.