La aplicación de la psicología al sector deportivo está adquiriendo cada vez mayor importancia y peso. Gracias al modelo cognitivo-conductual, son múltiples las estrategias implementadas en el ámbito deportivo, con especial atención a la asociación entre niveles de efectividad y rendimiento deportivo (Ortega y Meseguer, 2009). Las habilidades mentales en el tenis, por ejemplo, marcan en muchos casos la diferencia entre un buen jugador y un gran jugador.