Son muchos los elementos que caracterizan la estructura de un grupo; partiendo del orden, la distribución jerárquica o las relaciones de poder, influencia, prestigio y diversificación. Aunque la mayoría de la gente es consciente de ello, lo cierto es que el correcto funcionamiento de un grupo se basa en la distribución y configuración de ciertos elementos, como los roles, las normas y la cohesión grupal, cuya función es menos evidente, pero que son los verdaderos ingredientes que transforman un simple agregado de personas en un grupo.