Según estudios recientes, la falta de sueño y la ansiedad tienen un vínculo importante. No hablamos sólo del insomnio en sí, sino también de dormir cada día menos, de continuos despertares, de despertarnos con la sensación de no haber descansado. Si este estado se manifiesta perpetuamente, significa que nuestra salud se verá afectada.