Las actividades manuales son buenas para el cerebro y mejoran nuestra salud psicológica. Modelar, tejer, esculpir, recolectar, coser, pintar son actividades que estimulan las habilidades cognitivas. Además, representan una forma de calmar el estrés mejorando la plasticidad neuronal, la destreza, la concentración y la capacidad de relajar la mente.