Cuando pensamos en la Antigua Grecia, nos vienen a la mente una infinidad de nombres masculinos: Platón, Aristóteles, Sócrates, Epicuro, etc. Ya sea en política, filosofía, ciencias matemáticas o literatura, ciertamente hay pocos nombres femeninos que destacan; y no sólo en Grecia, sino a lo largo de la historia de la humanidad. Entre todos estos nombres masculinos, hay uno que brilla con luz propia: Safo de Lesbos.